Martes 14 de Agosto, 18:10 hs

Día del Periodista: verdades,desafíos y placeres

Por Miguel Correa*Nuestra profesión necesita nuevas fuerzas, nuevos puntos de vista, nuevas imaginaciones, porque en los últimos tiempos ha cambiado de una forma espectacular. Hoy 7 de junio se conmemora el Día del Periodista.
El periodismo atraviesa una gran revolución electrónica. Las nuevas tecnologías facilitan enormemente nuestro trabajo, pero no ocupan su lugar. Todos los problemas de nuestra profesión, nuestras cualidades, nuestro carácter artesanal, permanecen inalterables. Cualquier descubrimiento o avance técnico pueden, ciertamente, ayudarnos, pero no pueden ocupar el espacio de nuestro trabajo, de nuestra dedicación al mismo, de nuestro estudio, de nuestra exploración y búsqueda.
El periodismo de Necochea, pese a la multiplicidad de voces que existe hoy por la irrupción de radios FM y de internet, no pasa por uno de sus mejores momentos. El abanico comunicacional que se expande actualmente a disposición de los necochenses no significa calidad, sino cantidad. Nosotros,quienes somos mensajeros y transmitimos la noticia a la gente,por el medio que sea,debemos ejercer la autocrítica permanentemente.Y el periodismo del pago chico desde mi punto de vista está como tantas otras profesiones,contaminada por improvisados y mercaderes.Con el agravante que el periodista debe sostener firmemente el compromiso de narrar la verdad y no ser emisor de falacias o cómplice de ocultamientos.En este último tiempo existió una gran transformación que sacó de eje muchos de los preceptos del periodismo.
Sin querer juzgar la función de quien ejerce en Necochea la noble profesión, si considero que el desprestigio también ha infectado profundamente al periodismo local. 
Hay actualmente más tratantes de información, más mercaderes de la opinión que periodistas objetivos, responsables, críticos y constructivos. El periodista solo puede ser militante de la verdad.
El escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski, maestro de este oficio, nos dejó muy claro una verdad indiscutible: “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”.
Los que escriben u opinan según lo que les ingresa a la billetera no pueden ser buenos periodistas.
Algunos alineados en esta vasta franja dirán “de algo hay que vivir” y es cierto, pero no manipulando y mintiendo a quienes depositan su confianza en nosotros.
El sentido del trabajo ha cambiado mucho. La ética y los códigos, la valoración de la realidad tal cual es, hoy no son moneda corriente en el periodismo de Necochea. 
La capacidad de hacer el mal que tiene el periodista es devastadora. En un día o en una hora se puede deshacer una reputación, se puede transformar a alguien que tiene fama de ser honesto en un terrible malhechor. Es un poder inimaginable. 
El deber de un periodista es informar, informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia. La noticia debe servir para aumentar el conocimiento del otro, el respeto del otro. 
Por eso también creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser una buena mujer, o un buen hombre: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. Y narrarlas abrazados a la verdad. Feliz día al menudo grupo que aún sobrevive a las miserias mercantilistas y que honran a cada minuto el periodismo necochense.El periodismo debe ser un servicio de interés colectivo y así lo entendemos en Política Necochea.
Hacemos periodismo porque creemos que hay muchas historias, hechos y acciones por contar. Y nos gusta hacerlo.

 

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