Lunes 15 de Octubre, 06:38 hs

Con un dólar indómito, el gobierno presiona a los bancos para que retengan las Lebac

El nerviosismo financiero no se calma pese a la intención del gobierno de llevar tranquilidad a los mercados reafirmando a cada instante de que no hay crisis. La primera consecuencia es que el dólar aparece desbocado, y le demanda cada vez más esfuerzo al Banco Central, que en el cierre de la segunda semana más complicada desde que Cambiemos está en el poder debió intervenir nuevamente a cambio de una costosa pérdida de reservas.
La moneda norteamericana superó la barrera de los 24 pesos, y al cierre de la jornada quedó establecida en 23,79 gracias a esa intervención del Central, que vendió más de 1.100 millones de dólares. Sirvió para cerrar la semana, pero no da ninguna previsibilidad de lo que pueda pasar en el inicio de la próxima, sobre cuando el martes vencen 670.000 millones de pesos en Lebac, en lo que constituye el vencimiento de más de la mitad de esas letras. 
Si el mercado decidiera abandonarlas y refugiarse en el billete verde sería una catástrofe financiera. Por ello el Gobierno necesita que se liciten exitosamente casi todas las Lebac que se pondrán sobre la mesa para generar algo de confianza. El primer punto fue fijar una tasa de rentabilidad alta, que para la licitación que viene estará alrededor del 40%. Pero como las medidas no han demostrado alcanzar hasta ahora, es clave el accionar de los bancos, tenedores de alrededor del 35 del stock de esos títulos.
Gabriel Martino, presidente del HSBC, amigo personal de Macri y uno de los operadores subterráneos en la política del Gobierno hacia las finanzas, ha jugado un rol fundamental por estas horas para convencer a sus colegas de que mantengan las Lebac y le aseguren al Ejecutivo que el martes no se liquidarán sus letras. SI esto prospera y otras compañías, como se presupone, siguen apostando a las letras del Central, el Gobierno se aseguraría la licitación de al menos 500.000 millones de pesos.
Quedan unos 170.000 millones cuyo destino es una verdadera incógnita, y que si una buena parte se fueran hacia el dólar le traerían otro verdadero dolor d cabeza a los responsables de la política económica.
Para colmo se han echado a rodar rumores acerca de la posibilidad de que quienes quieran liquidar las Lebac terminen recibiendo otro bono y no el dinero contante y sonante para ser cambaido inmediatamente por dólares. Son sólo especulaciones por ahora, pero que no hacen más que potenciar el nerviosismo en la city. 
 

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